Los libros pesaban menos

Los libros pesaban menos

Durante los últimos 5 años he trabajado muy de cerca con la comunidad recicladora de Bogotá y he conocido historias que me han marcado, inspirado, sacado lágrimas - de felicidad y tristeza -. Por tratarse de una actividad laboral no tengo fotos, pero si historias, y aquí está una de ellas.

 

Hace un par de años tuve la oportunidad de conocer una mujer maravillosa, dedicada a la labor del reciclaje. Su historia me marcó, parte de lo que la hace maravillosa es la historia que me contó y que hoy compartiré contigo:

Su nombre es Maria, en ese momento tenía unos 40+ años y es la primera (y única) mujer graduada de su familia. Me contó cómo iba al colegio a escondidas, pues su papá no le permitía estudiar porque "eso es solo para hombres, las mujeres deben aprender los oficios del hogar". Su mamá era quien la cubría, diciendo que iba a trabajar en el cultivo cuando realmente caminaba 4 horas diarias para ir al colegio, estaba terminando el bachillerato. Maria se graduó con muy buenas calificaciones y con mucho esfuerzo se presentó al programa de matemáticas de la Universidad Nacional, fue aceptada, pero no tenía cinco mil pesos (en esa época) para pagar la inscripción. No pudo continuar su educación, tuvo que renunciar a su sueño de ser matemática, y dedicarse a los oficios que tanto insistía una sociedad machista e ignorante.

Hoy dedica días y noches incansables al reciclaje, para permitir que sus hijos no tengan que elegir entre un plato de comida y su formación académica, para darles la oportunidad de seguir sus sueños como ella no pudo hacerlo.

Esta es una de muchas historias inspiradoras, no por ser recicladora, sino por sobrepasar las adversidades que la vida le ha presentado. Es una mujer para resaltar.

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